Este capítulo explora las prácticas alimentarias sostenibles y el consumo responsable de agua, haciendo hincapié en la importancia de ser consciente de la elección de los alimentos, verificar su origen, seleccionar productos de temporada y evitar el despilfarro. La alimentación sostenible garantiza el acceso a alimentos sanos y ricos en nutrientes, al tiempo que preserva los recursos medioambientales y apoya a las comunidades locales. Comer de forma sostenible puede reducir significativamente la huella de carbono y disminuir el impacto medioambiental de la agricultura.